Dios las hace y ellas se juntan

Hace unas semanas #minispeedy invitó a un amigo a la casa a comer y jugar en la tarde. Bueno, en realidad el amigo se invitó solo pero el resultado fue el mismo. Estuvieron jugando toda la tarde, hicieron un relajo de juguetes y la pasaron súper bien. Ni me entenderé que estaban. Ellos en lo suyo.

Obviamente #miniplausi tan desafiante como es me dice:

-¿Y yo? ¿Porque no invité a nadie?
-Pues porque hoy le tocó a tu hermano.
-Y ¿cuando me toca a mi?
-Bueno pues puede ser el próximo viernes.

Por supuesto que pasó toda la semana preguntando si ya era viernes.

Recuerden que estamos hablando de niñas de 4 años. Así que antes que nada agradezco la enorme confianza que la mamá de la invitada en cuestión me tiene para soltarme a su retoñito.

¿Quien en su sano juicio le deja su criatura a #LaPeorMamá? En fin me la prestó.

Por fin llegó el día tan esperado. Aquella se levantó hasta solita de la emoción, se vistió y peinó sin chistar. Tal vez si invito a alguien diario… Nah, no va a funcionar.

-Mami ¿verdad que hoy viene MP a mi casa?
-Si amor.
-Y ¿verdad que se va a venir en mi coche?
-Si
-Y ¿vamos a poder jugar con todos mis juguetes?
-Claro. Solo recuerda que para ir a la fiesta deben recoger.

Ah, porque claro, mi cerebro no da para mucho y no me acordaba que teníamos una fiesta el mismo día que invitamos a MP así que decidí llevar una colada a la fiesta. Y no, no abusé porque #minispeedy se quedó con su papá a hacer tiempo especial. Así que lleve 2 niños como había confirmado.

Cuando llegué por los niños a la escuela hubo tremendo drama porque las maestras se confundieron y mandaron a mi invitada con su hermana en lugar de con mis hijos así que en lo que iban de nuevo por ella sufrimos y lloramos porque:

-La Miss no quiso que MP se viniera conmigo. Pero yo la había invitado. ¡Quiero a MP! – Todo entre llanto, grito y moco.

Por fin veo venir a la susodicha con la cara pegajosa de mocos porque no la habían dejado irse con su amiga. Pero ya que se vieron dentro del mismo coche todo fue felicidad.

Llegamos a la casa y comimos todos. Preparé spaghetti porque MP me dijo que eso le gustaba y ¿quien soy yo para andar experimentando comida con niños ajenos?

Terminaron de comer y se fueron a jugar con la advertencia:

-Para irnos a la fiesta todo tiene que estar recogido.

Ellas se pusieron a jugar y yo me metí a mi recámara. No se si les estaba dando su espacio o estaba buscando el mío. Obviamente estaba pendiente de ellas pero las dejé jugar solas. No puedo decirles cómo me hicieron reír.

Esas dos chamacas tienen el mismo carácter, las dos se creen la jefa, la mamá, la maestra. ¡Las dos son igual de ca…nijas!

-Yo soy la mamá. – decía una.
-¡No! Yo soy la mamá. – decía la otra.

-Es que así no se juega.
-Claro que si, así es mi juego.

Y luego venía MP

-Es que #miniplausi me empujó.
-Y ¿eso te enojó MP?
-Si.
-Pues dile.

Y allá iba.

-Me enoja que me empujes.
-A mi me enoja que no me dejes jugar.

Y como esas, varias.

Cuando llegó la hora:

-Niñas, ya casi es hora de ir a la fiesta. Por favor recojan lo que sacaron.

Y una le decía a la otra.

-Tu recoge eso.
-No, recogerlo tu, yo soy la invitada.
-Pero tu también jugaste.

Al final las dos recogieron todo lo que habían sacado, que tampoco era tanto, solo que una no se podía dejar ganar por la otra. Así de dominantes son las dos.

Pienso yo que esas dos, o son amigas toda la vida, o van a ser grandes enemigas. Por el momento se llevan muy bien y se quieren mucho. Por supuesto que no se soltaron en toda la fiesta y después de pasar horas y horas juntas jugando les costó la separación a la hora de que cada una se fue a su casa.

Ya están planeando la próxima salida.

Gracias por leer

LaPeorMamá

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