El regalo de cumpleaños

No se si recuerden, pero hace unos días fue el cumpleaños de #minispeedy. Ya tiene 7. Hace 7 años que soy mamá. Sigo sin poder creerlo. Eso de que el tiempo pasa volando, si es cierto, créanlo: El tiempo pasa volando.

Cuando se acercaba el cumpleaños empezamos a pensar que regalarle. La verdad es que #minispeedy no es un niño que pida mucho. De repente se le ocurre que quiere algún juguete pero nada que lo traiga vuelto loco. Además de que es sumamente prudente y siempre anda pensando en que no gastemos mucho. Quien sabe de donde salió porque tiene unos padres bien despilfarradores.

Total que pensamos que tal vez una bicicleta sería buena opción. La bici que tenía era una rodada chiquitita como para niños de 3 años y con llantitas; que seguía usando de vez en cuando. Pero la realidad es que ya no cabía.

Y realmente no es que use mucho la bici, eso me detenía un poco. [¿Que tal que la compramos y se queda ahí parada, empolvada y oxidada por el resto de la vida?]

Pero cuando ve a alguno de sus amigos o sus primos en la bici y ya sin llantitas veo en sus ojos esas ganas de hacer lo mismo. Además tanto el señor de la casa como yo, creemos que es de esas cosas que si no aprendes de chiquito, difícilmente aprenderás después y es una buena habilidad para tener en nuestro repertorio.

Mi vida. ¿Te gustaría que de cumpleaños te regalaremos una bici?

Pero ya tengo una.

Si amor, pero esa ya ni te queda. Es para niños más pequeños.

Mmmm. Si estaría padre.

Ok. Entonces eso te regalamos.

Pero, con llantitas mami porque todavía no se sin llantitas.

Las bicis de grande ya no llevan llantitas.

Entonces igual y otra cosa de regalo.

Ah si. Mi hijo el prudente y precavido.

Corazón. Te vamos a regalar la bici y te vamos a enseñar a andar en bici. Sin llantitas.

Pero es que no se.

Por eso, te vamos a enseñar. ¿Si te gustaría?

Si. Quisiera salir en bici como mi primo.

Así que se cerró la discusión y llevamos al chamaco a comprar su bici. Se la medimos, la probó y salimos felices de la tienda con bici y casco nuevo. Mismos que no pudimos estrenar en el momento porque era imposible con el calorón de no se cuantos miles de grados. Eran como 40 pero se sentían miles.

Ya cuando supuestamente bajó el calor salimos juntos a practicar.
No se las manos de quien estaban más tensas. Si las de #minispeedy agarrando el manubrio o las mías agarrando la bici. O capaz que las del vecino que nos estaba observando muy atento en nuestros intentos por no matarnos.

En las pelis parece muy fácil detener la bici, correr y de pronto soltarlos y ya van solos, libres como el viento.

No se dejen engañar. ¡No es así!

Lo positivo es que solo sufrimos una caída y no fue muy aparatosa. Ni siquiera se rayó la bici, lo cual tenía a mi niño muy preocupado, así que la caída no contó.

Lo menos positivo es que de pronto le entró el sentimiento de que nunca iba a lograr andar en bici sin llantitas y quiso rendirse. Pero no lo dejamos porque sabemos que es capaz de eso y mas.

La primera práctica se dio por terminada con una platica motivacional sobre las capacidades de cada quien y las habilidades que debemos desarrollar. Hablamos también de la perseverancia y de las ganas de lograr algo y nos fuimos a bañar porque teníamos mucho calor.

Los siguientes días, mucho más constante y paciente que yo, el señor de la casa y padre del chamaco ha salido con él a seguir practicando. Y por lo que me cuentan ya lo han soltado en dos ocasiones y no se ha partido la mandarina en gajos. Así que somos muy felices y estamos esperanzados.

Todos sabemos que nuestros hijos tienen habilidades más desarrolladas que otras. Sabemos que son mejores para algunas cosas por ejemplo las matemáticas, y que no son tan hábiles para otras, como andar en bici. Sin embargo, de nosotros depende que ellos continúen intentando. Somos los padres quienes debemos alentarlos a no rendirse para lograr lo que se proponen porque así ellos se sabrán imparables y sobre todo capaces.

Los dejo para ir a practicar la bici.

Gracias por leer

LaPeorMamá

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