Recuperé mi cama

No todos lo saben, así que les cuento. Cuando #miniplausi tenía cómo año y medio empezó a despertarse en la noche gritando como loca. No, no exagero, tengo testigos, gritaba como LOCA.

Ella ya dormía de corrido y en su cuarto, así que digamos que para mi fue un retroceso. Había noches en las que me levantaba hasta 11 veces. Si, si las conté. Las contaba diario, 11 fue el máximo.

Total, entre una cosa y otra. Después de intentar de mil maneras y con todos los métodos posibles. Después del feng shui, limpias con huevo y mantras; terminó durmiendo en mi cama.

No fue fácil para mi, pero acepté que ella necesitaba estar conmigo. Y desde entonces así ha sido.

Logramos un buen día que se quedara dormida en su cama, claro acostándonos con ella hasta que cayera pero se logró. Pero siempre cae de paracaidista en mi cama. A veces a las 4 de la mañana, a veces a las 11 de la noche pero siempre llega.

Contadas han sido las veces que se queda toda la noche en su cama. Normalmente cuando está demasiado cansada. Esas veces fiesta le hacemos y ella se emociona un buen porque ya es grande y jura y perjura que así va a ser siempre. Pero no es cierto, la siguiente noche ahí está.

Y yo se que no lo hace a propósito, no quiere molestarme. Sólo tiene una necesidad muy grande de estar conmigo.

Ya estamos más que acostumbrados y resignados. Tanto que cambiamos a cama king para que cupiéramos bien.

Hace unos días, nos cuenta #minispeedy:

-Me pasé a la cama de mi hermana en la noche porque tenía miedo.

-Duermen en el mismo cuarto pero en camas diferentes.

-Si mami y a mi también se me quitó el miedo. – Dijo aquella.

-Ah pues cuando tengas miedo puedes pasarte a la cama de tu hermano.

-Si. Pásate conmigo. Yo te cuido. – Habló el hermano protector.

La siguiente noche, como a las 12, llega #miniplausi medio llorando medio dormida, diciendo:

-Es que pegue. Cama. Hermano. Caí. Aquí. Duele. – Llanto.

-No te entiendo. ¿Que pasó?

Después de un ratito logró decirme que se había pasado a la cama de su hermano pero que se cayó porque, según ella, su hermano la tiró.

No se cómo me aguanté la carcajada.

Obviamente, al otro día dijo que ya no se iba a pasar porque la tiraba su hermano. Claro que no la tiró, solo que su cama va a ras de piso y la del hermano es alta y pues dos en una cama individual está difícil.

¡Chihuahua! Ya habíamos convencido a la chamaca de que se pasara con su hermano en lugar de pasarse a nuestra cama y se cae.

Pero tuve una iluminación divina y les dije:

-Oigan ¿y si se duermen los dos en el cuarto de visitas? – Ahí hay una cama queen. – Así caben bien y están juntos y a nadie le da miedo.

¡Idea ganadora!

A los cinco minutos ya tenían almohadas, peluches y pijamas en la otra cama, aunque fueran las 7 de la mañana.

A partir de esa noche no hemos tenido una sola visita en las madrugadas.

No canto victoria porque ya se que les estoy contando y mañana me cae la maldición, pero por el momento funciona.

Y no crean, si extraño la piernita encima de mi.

Gracias por leer

LaPeorMamá

Deja un comentario