Creo que me puedo ahorrar una colegiatura

Hoy voy a pecar de presumida. Les aviso que soy una mamá pavorreal que cree que su hijo es lo máximo y que está cerca de ser súper dotado. Jajajaja. Bueno la neta no pero si ando un poco sorprendida. Voy desde el principio.
#Minispeedy siempre ha sido un niño que aprende rápido.

A los 2 años yo podía entablar una conversación completa con el. Hablaba perfecto. Y les juro que no exagero. A los 4 seguía preguntando porque sus compañeros no podían decir bien su nombre. Y es que tiene un diptongo bien complicado pero él no entendía que los niños de su edad no hablaban bien. La “r” la dominó súper rápido.

Ahora que #miniplausi tiene 3 y medio y aún no logra ese sonido me doy cuenta de lo rápido que lo aprendió aquel.

Siempre mostró también un gran interés por los números. Jugábamos en el coche a contar. ¿Qué contábamos? ¡Nada! Sólo contábamos. De la casa a su escuelita hacíamos unos 10 minutos y contábamos desde que salíamos hasta que llagábamos así que contábamos mucho. A los 3 que entró a la escuela grande ya pasábamos del 300.

#Minispeedy estuvo 2 años en una escuela Montessori así que el interés por los números creció y creció a medida que se lo siguieron fomentando. A los 4 ya no solo contaba sino que aprendió a identificar gráficamente los números, ósea a leerlos y los acomodaba perfecto hasta el 100. Solo hasta el 100 porque la tabla solo es hasta el 100.

Luego vinieron las cadenas cortas, con las cuales aprenden a leer números por unidades, decenas, centenas, etc y aprendió a escribirlos. Ahí lo perdimos, en el buen sentido.

Solo se puso la meta de hacer una cadena de números hasta el 1000. La cadena consiste en escribir los números en una tira de papel que se puede volver tan larga como tú decidas. Y todos los días le dedicaba un buen rato a ello hasta que al cabo de unos meses lo logró. Creo que ese es el único trabajo que tengo guardado y no por mi, sino porque es su mayor orgullo. Solito escribió del 1 al 1000 con 4 años.

Cuando entró a la escuela nueva por el cambio de residencia le agarró súper rápido al método de enseñanza de matemáticas y siguió con los avances. Aprendió a sumar y restar y a contar de dos en dos.
Yo no se que sea lo “normal” y que no. Lo veo aprender y disfrutarlo y eso me hace feliz. A veces platico con amigas o conocidas y me doy cuenta de que va más avanzado que otros niños. A veces veo qué hay más niños igual de avanzados. Así que para mi, mientras la maestra me diga que va bien yo tranquila.

Pero ayer, estábamos desayunando y de pronto me pregunta:

-Mami. ¿Cómo se cuenta de 3 en 3?
-Ah pues al 3 le sumas 3 y son 6, le sumas 3 y son 9.
-Y si le sumo otros 3 son 12…

Así nos seguimos hasta el 60. Y le dije:

-Ese es el principio de las multiplicaciones. 1 vez 3 son 3. 2 veces 3 son 6. 3 veces 3 son 9.

-Ah. Ya entendí. Entonces 1 vez 4 son 4. 2 veces 4 son 8. 3 veces 4 son 12.

Y así, de repente mi niño que va a entrar a primaria dentro de un mes entendió como multiplicar. Obvio usa sus dedos o se queda pensando por un minuto que sigue; pero el principió básico ya lo tiene.

¡Tengo un hijo autodidacta! ¡Adiós a la escuela! Que le den una guía y aprenda solo. Jajajaja.

No se si exagero pero yo me siento muy orgullosa, mi cola de pavorreal tiene todos sus clores desplegados en este momento.

Gracias por leer

#LaPeorMamá

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