De regreso a la realidad

¡Ah! La vacación. Que rica estuvo la vacación. Y miren que soy de esas mamás que prefieren a sus hijos en la escuela para tener tiempo para ella. Pero, la vacación fuera de Monterrey, que es la ciudad en la que vivo para irme a vivir prácticamente con todo y monstruos a casa de mis papás. ¡Esas son unas vacaciones chidas!

Durante las vacaciones allá regresaron los duendes. Si, esos duendes, que en este caso se laman Marthita, y que tienden camas y lavan ropa y un montón de otras cosas de las que yo como buena ama de casa abnegada hago como parte de la rutina diaria además de encargarme de los chamacos, tareas, clases, escuela, escribir para ustedes (o más bien para mi), dar cursos, dar clases y socializar.

Así que, sin afán de presumir demasiado lo que hice o dejé de hacer; dejaré el asunto en que goce muchísimo el consentimiento de vivir en casa de mis papás. La neta, mis jefes son bien chidos conmigo y con sus nietos.

Pero todo termina en esta vida. ¡Todo! Así que ya estamos de regreso en tierras regias y vuelvo a ser yo la encargada del teje y maneje del hogar.

¡Quiero seguir de vacaciones!

Llevo ya 5 días de regreso y nada más no puedo lograr encancharme.

¿Por donde empezar? ¿Cómo volver a arrancar con la rutina? Los niños aún no regresan a la escuela pero ya tenemos mil cosas que hacer.

Lavar ropa. A pesar de que los duendes lavaron prácticamente toda la ropa; como ustedes bien saben el bote de ropa sucia jamás se vacía. Así que mucha ropa que lavar.

Llenar el refri. El pobre tenía una mayonesa, unos huevos viejos, una salsa de soya y chocolates que llevan mil años ahí guardados. El super fue como el que hice cuando llegué a vivir a mi depa después de casarme. Compré prácticamente todo.

Planear la comida del día. Ya se me había olvidado. Hay que cocinar todos los días. Pero cocinar no es lo que me agobia, sino la planeación. ¿Qué vamos a comer mañana, pasado mañana y el fin de semana? Perdí la práctica, eso ya me salía muy bien.

El trabajo del marido. Yo ya me había acostumbrado, primero a que no estuvo como un mes, y después a que estaba también de vacaciones. Ahora tiene que trabajar. ¡Qué aburrido! Aunque de eso depende mi beca, así que mejor que continúe en lo suyo. Pero cuesta re aprender a respetar que está todo el día en la casa pero no está. Ah si, es que hace home office.

La levantada. Sigo de vacaciones pero no. Ya tengo muchas cosas que hacer pero me siguen dando las 9 de la mañana dormida. Así no hay día que rinda. Apenas hago 3 cosas y ya se me fue la mañana y si a eso le sumamos que #miniplausi se levanta casi a las 11 y quiere hacer todo conmigo pues solo da tiempo como de 2.

Lo anterior, por supuesto es la consecuencia de la hora de dormir; que si bien me va está siendo por ahí de las 11 de la noche para ellos y como a las 12:30 para mi.

La cosa está tremenda. Y no encuentro como regresar al buen camino.

Tengo miedo de que llegue el domingo 25 de agosto en que nos tengamos que dormir temprano o el lunes 26 de agosto, en el que tengamos que levantarnos de madrugada. ¿Qué carambas vamos a hacer?

Mi idea hasta el momento es: terminar de disfrutar y sufrir por una semana las consecuencias del destrampe total.

Ya les contaré cómo nos va con el regreso a la realidad.

Gracias por leer

LaPeorMamá

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