Existe una teoría que dice que si repites lo mismo 21 días se convierte en un hábito.

Al día de hoy, que les escribo, llevamos en cuarentena 75 días. Mis hijos llevan en clases virtuales 9 semanas así que pues básicamente creo que ya tenemos un nuevo hábito.

Escucho y leo sobre la nueva normalidad que llegará cuando comencemos a salir y pienso que quizá nos estamos saltando esta nueva normalidad que ahora tenemos.

La escuela de mis hijos, por mandato del gobierno estatal, ya no regresará a clases presenciales este ciclo escolar. Ya hasta fuimos a recoger los útiles y libros que estaban en el plantel. Así que, si pensamos que las clases terminarán a mediados de julio, pues aún nos quedan casi dos mesesotes de esta nueva realidad que son las clases desde casa.

No quiero pensar en el después porque me lleno de ansiedad. Y me pongo a pensar en lo que hoy estamos viviendo. La nueva normalidad no va a llegar, la nueva normalidad es aquí y ahora. No tengo idea cuanto tiempo más. Para nosotros, mínimo los dos meses que les faltan a mis hijos para cerrar el ciclo.

No se si estoy bien o mal. Pero siento que el estar pensando en como va a ser cuando regresemos nos está quitando un poco la oportunidad de disfrutar lo que hoy estamos viviendo.

Por supuesto, como siempre, hablo desde mi trinchera. No se lo que están viviendo las demás personas porque no soy las demás personas. Estoy viviendo lo que a mi me toca vivir. Y estoy haciendo lo que puedo hacer por mi familia y por los demás.

Hoy mi nueva realidad es:

No salir de mi casa más que para lo estrictamente necesario, ni siquiera al super pues intento mejor que me lo traigan.

Por cierto, dejé de comprar fruta, verdura, carne y pollo en el super y lo compro con personas que se dedican a eso para apoyar al negocio local.

Obviamente las clases en casa.

Tener la sala patas arriba para poder tener los escritorios improvisados de los niños a tiempo completo.

Ser la asistente de mis hijos a la hora de las clases y estar atenta a si necesitan pegamento, tijeras o alguna otra cosa que se lo ocurra a la maestra.

Hacer reuniones por zoom o face time con mis amigos y mi familia porque solo así nos podemos ver. Y por cierto, a algunas personas las veo más ahora que antes. Sigo sin entender porque no había yo recurrido a estas herramientas para convivir con la gente de la que vivo lejos.

Lavar y desinfectar todo lo que entra en mi casa.

Hacer ejercicio en horarios en los que nunca hubiera pensado hacerlo y ser mucho más constante en ello de lo que siempre he sido.

Bañarme en horarios diferentes a los que siempre había tenido, solo así puedo dormir un poco más en las mañanas.

Aprender a vivir sin ayuda en casa. Que si bien solo era unas horas, esa alegría del hogar se encargaba de las cosas que no son mis favoritas. Hoy todos hacemos un esfuerzo por hacerlas lo mejor posible pero sabemos que al no hacer algunas todo el tiempo podemos sobrevivir. Si, mi casa no esta rechinando de limpio y vivo feliz con ello.

Dejar de ir a comer a restaurantes, lo cual de verdad me encanta. Porque para mi es un apapacho comer rico fuera de mi casa. Ahora pedimos comida una vez por semana y aunque no es lo mismo, se sigue sintiendo como un apapacho.

Convivir 24 / 7 con mi marido y mis hijos. Aprender que cada uno necesita su espacio y que el estar todo el tiempo metidos en la misma casa, no significa estar como muéganos todo el tiempo. Darnos nuestro espacio ha sido una de las mejores estrategias para la sana convivencia y salud mental de los 4.

¿Qué si me preocupa lo que viene? Claro que me preocupa. Pero me siento sumamente privilegiada de hoy poder estar viviendo esta nueva realidad.

¿Qué si ahora voy a hacer home schooling? Lo dudo muchísimo.

¿Qué cuanto va a durar este encierro? No tengo idea pero prefiero pensar en el tiempo que hemos superado en lugar de en el tiempo que falta.

¿Que si el ciclo escolar siguiente arranca en la escuela o en casa? No quiero ni pensarlo. Falta mucho.

Hoy estoy viviendo esta nueva normalidad, esta nueva realidad y estoy aprendiendo todo lo que puedo de ella.

Me frustro, me enojo, me estreso, me desespero, si. Me rio, descanso, me divierto, también. Y eso sucederá en esta o en cualquier otra normalidad.

Gracias por leer

La Peor Mamá