Como les conté ayer, el fin de semana fuimos a una boda con niños. Cuando #STB me entregó la invitación dije: ¿quién hace una boda con niños? (no ofence to the bride and groom). Mi primer reacción fue no, mejor no los llevamos. Y como la rana René, después me acordé de que amamanto y se me pasó.

Total nos fuimos a la boda con todo y los dos retoños. No se que me daba mas estrés; amamantar a media boda, el volumen de la música (por #miniplausi), que #minispeedy se pusiera de malas o que no dejara en paz a papá o a mamá para poder disfrutar la boda.

Para empezar desde que le contamos a #minispeedy de la boda estaba bien emocionado, ¡vamos a una boda! No estoy muy segura de que entienda el concepto completamente, lo que entendió es que no lo dejamos con los abuelos por ir a una. Lamentablemente, por el “robo” no pudimos llegar a la misa para que viera que es una boda (la ceremonia, lo más importante, lo que cuenta más) pero si llegamos al salón antes de que entraran los novios (fiuf).

En cuanto a la amamantada les puedo decir que nadie lo notó, o eso creo yo. Lo malo fue el calorón que hacía pero no estuvo tan grave. Nos tocó prácticamente junto a la música y les puedo decir que a #miniplausi ni le afectó; durmió cuando quiso dormir y mientras estuvo despierta fue la más tranquila, ni lloró ni se inmutó, hasta bailó conmigo y con su papi.
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Ya estando ahí me di cuenta de que tenía que ser una boda con niños, había como 20 chamacos o más. Claro que había menú de niños (hamburguesas, hot dogs, agua de jamaica) y por supuesto brincolines y personas que les estaban echando un ojito a los niños. Mi pobre hijo aun no entiende que si se va a jugar al brincolín después puede ir con sus papás; así que a #STB le tocó estar un rato en el exilio con su hijo mientras yo daba chichi en la mesa (difícilmente podíamos intercambiar papeles).

Después de un rato, muerto de sed y calor regresó al salón y ¿qué les puedo decir? #minispeedy es muy musical, bueno no paró de mencionar los instrumentos pues era grupo en vivo. “Mira mami un tambor, también hay guitarra, hay una trompeta”.

Cuando vio a la gente bailar como que andaba medio escéptico al asunto pero cuando lo saqué a bailar y vio a su papá bailar también parecía que le había puesto cohetes en los pies porque no paró. Sudado todo el, camisa arrugada de borrachín, descalzo corriendo por todo el salón (tiré los calcetines a la basura de como terminaron) bailando Pepepepepepe y cualquier cantidad de canciones que tocaron, poniéndose todos los sombreros y bisbirules que entregaron; creo que lo suyo es la salsa y la cumbia. De verdad se divirtió más que cualquier invitado. No puedo evitar pensar lo fiestero que va a salir ese niño pero claro, como dirían mis papás y mis suegros: “con esos padres tan parranderos, ¿como no va a ser fiestero?”. De hecho nos salimos por su hermana que por él se quedaba hasta las 3 de la mañana.

La tarde se la llevó el momento más tierno del mundo: nos acercamos a felicitar a los novios y #minispeedy paralizado con cara de no lo puedo creer me dice “wow mami ella trae vestido de princesa”. Me derritió…

En verdad disfruté mucho ver a mi hijo tan contento en una actividad a la que no está acostumbrado, me encantó ir a una boda con niños. Aunque también es bien divertido ir a bodas solo con mi marido; de hecho lo prefiero ¿está mal?

#LaPeorMamá